La historia de Watson y el tiburón

Cuando vi aparecer a aquel enorme tiburón tigre me detuve de repente, indeciso, pero luego seguí nadando sin volver a prestarle atención. Hacía solo unos minutos que me había lanzado a las aguas de la bahía habanera y, en ese instante, mi mayor preocupación era dejar de ser el hazmerreír de los demás. No podía permitir que me humillaran de esa manera, no con respecto a algo tan importante para mí.

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